Lun. Dic 6th, 2021

LOS  DAÑADOS HERMANOS AGUILAR FUENTES

RAFAEL Y HUGO LÁZARO, FUERON VÍCTIMAS DE ABUSO EN SU NIÑEZ

Hablar de Rafael Aguilar Fuentes, mejor conocido como el “Chiquilín”, es hablar de un tipo dañado. Mitómano. Enfermo y lleno de rencor. Por ello no es de extrañarse que por unas monedas se arrastre a los pies de cualquier político, convirtiéndose en un hablador a sueldo. Un provocador que cuando alguien lo enfrenta, simplemente huye de forma cobarde.

En la actualidad el “Chiquilín” se ha convertido en una grotesca caricatura que sirve a los intereses de Ricardo Gallardo Juárez (ex alcalde de Soledad y San Luis) y Ricardo Gallardo Cardona (ex Presidente Municipal de Soledad y actual diputado federal), quienes dotándolo de un modesto sueldo y dándole empleo a sus hijas y otros familiares, lo utilizan como carne de cañón.

Lamentablemente para Rafael Aguilar, el daño que sufrió en su niñez al ser abusado sexualmente junto con su hermano Lázaro, provocó una serie de desórdenes en su mente que no le permiten distinguir la realidad y el reconocer como se ha convertido en un ser nefasto que provoca lástima y cuya credibilidad está por los suelos.

Rafa, como lo llaman algunos, ha sido apoyado por múltiples figuras políticas del estado, como el actual diputado Oscar Vera Fabregat, quien lo hizo regidor por tres meses, cargo que bien aprovechó el citado sujeto para paliar su situación económica que en ese entonces era precaria, tiempo después y al sentirse con méritos para exigir una candidatura a diputado local -la que no le fue otorgada- traicionó a su mecenas a quien a la fecha golpetea cada que puede.

En aquellos momentos, el “Chiquilín” abusando de su cargo, estafó al Alcalde interino Jacobo Payán Latuff, dueño de varias importadoras y a quien le solicitó a crédito diversos enseres domésticos, los cuales jamás le pagó. Y en el colmo del cinismo y loco por el dinero que ganaba, Rafael rentó un departamento que, al dejar, saqueó a más no poder, llevándose incluso la taza del baño, actos que en su momento fueron consignados en notas periodísticas.

Con ese par de ejemplos -aunque hay muchos más- se puede conocer la miseria de Rafael Aguilar, cuya salud en la actualidad ha ido decayendo por los excesos en el alcohol, sumado a la diabetes que padece, por lo que incluso hace algunos meses fue exhibido en un video en el cual en completo estado de ebriedad abordaba su vehículo para trasladarse a su domicilio, luego de una fiesta.

El pretexto del “Chiquilín” fue que había bebido “acetona” por prescripción médica por su diabetes. El asunto no paso a mayores y el susodicho personaje no fue detenido, pero el video que muestra su estado de intoxicación, ahí quedo.

SUS HERMANOS

El grado de locura del “Chiquilín” es similar en dos de sus hermanos, con quienes hace equipo para extorsionar políticos y recibir dádivas.
Lucero Aguilar Fuentes, tiene desde hace años una revista llamada “Expresión”, en la cual se pueden leer porras y bonitas notas de los políticos y funcionarios potosinos, a quienes por una módica cantidad de dinero se les fotografía en sus mejores poses y se les llena de halagos, caso contrario a quienes no acceden a pagar, pues son criticados y hasta difamados por la “periodista”.

Dicha revista cuesta solamente 200 pesos, por lo que su circulación es poca y pueden verse decenas de ejemplares arrumbados en las oficinas de quienes le pagan, muchos por el temor de ser calumniados por Lucero.

Otro sujeto igual o peor de dañado que el “Chiquilín” es su hermano, Lázaro Aguilar Fuentes, quien se dice poeta por haber logrado la impresión de unos libros donde cita comentarios pedófilos y de elevada connotación sexual, de lo cual hay evidencias que provocaron que hace unas semanas, la Secretaría de Cultura del Estado cancelara la presentación de otra obra que el propio Gobierno financió.

Gracias a la presión social que se desató en las redes sociales contra Lázaro y su “obra”, se canceló el evento y el libro a presentar fue retirado de circulación por la propia Secretaría de Cultura, por lo que Lázaro lloró amargamente victimizándose e intentando erigirse como una blanca palomita, pero la opinión pública fue demoledora inundando las redes con capturas de pantalla de los comentarios pedófilos del “poeta”, así como de diversas amenazas contra quienes en su momento lo criticaron, además de mostrar también otros comentarios de acoso sexual hacía varias mujeres potosinas.

Como se comentó líneas arriba, Lázaro fue víctima de violencia física y sexual, lo que al igual que al “Chiquilín”, lo habría trastornado a tal grado de hacer públicos comentarios de connotación sexual, y amenazas de muerte diversas.

Estos son pues los hermanos Aguilar Fuentes, cuyas acciones están plasmadas en los periódicos potosinos. Sus hechos han sido comprobados por distintas personas. Han sido denunciados penalmente, por lo que muchos esperan que el largo brazo de la justicia los alcance tarde o temprano, pues el descrédito público les ha llegado ya, haciendo sus vidas más miserables aún.

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