Vie. Ene 21st, 2022

Importante Dato ante toma de protesta.

El día de ayer, además del show y el culto a la personalidad del Peje, hubo un suceso que debe preocuparnos mucho y para el que tenemos que planear estrategias y trabajar si queremos que las cosas en verdad cambien en beneficio de la gente y no de los de siempre.
Vimos a un grupo de «indígenas» representados por un supuesto «Gobernador» que le entregó El Bastón de Mando a AMLO. Pero ¿quiénes son estos que hablan en nombre de todos los pueblos, supuestamente? ¡A nombre de más o menos 15 millones de personas! No es poca cosa.
Se trata de una organización que surge en 2014 como una estrategia del Cártel del PRI para coptar el voto indígena de la elección intermedia del año siguiente. Buscaron entre la estructura del cártel a quienes pudieran prestarse para este asqueroso plan y encontraron en la CNC a la persona perfecta. Su nombre, Hipólito Arriaga Pote. Es originario del EdoMex, con muchos años de militancia en la Confederación Nacional Campesina (una organización de corte 100% priista y cuya estructura sostuvo durante décadas los fraudes y las prácticas clientelares con las que engañaron siempre a los pueblos indígenas de nuestro país).
Hipólito Arriaga, junto con los delincuentes del Cártel del PRI, tenía la tarea de conformar una organización en la que al final él sería el «líder» de la ‘Gubernatura Indígena Nacional’. Ésta serviría para restarle el voto indígena al naciente cártel de la Secta y a base de condicionamiento de programas sociales y las promesas de siempre, expandirse por todo el territorio nacional hasta colocar en las 32 entidades a un «representante» que se encargara de replicar la estrategia en su estado. Se trataba de controlar a los pueblos con las viejas costumbres paternalistas de dádivas y subsidios del PRI de SIEMPRE.
Sí, en un primer momento también fue usada para que Morena en el EdoMex y en las elecciones intermedias y subsecuentes perdiera el voto indígena. Hoy esa misma organización se alquila a AMLO y su gobierno, para embaucar a la gente y hacerle creer que los pueblos indígenas están en favor de su proyecto y su gobierno. Esto además nos demuestra una cosa: Morena no está lejos, nada lejos, del PRI. En realidad el PRI fue engullido por Morena.
¿Y ustedes se preguntarán dónde queda el CNI en todo esto? En ningún lado y esa es la idea. El Congreso Nacional Indígena, con representación en todo el país, con 22 años de lucha y resistencia ante los proyectos neoliberales no les sirve para su nuevo propósito. Al contrario, les estorba.
Sabemos que la iniciativa del CNI durante el proceso electoral de este año, la creación de su Concejo Indígena de Gobierno, va contra las políticas de despojo y muerte que el gobierno (de cualquier color) plantea. El CNI/CIG llevan en su ADN ser ANTICAPITALISTAS.
Los proyectos de lo que AMLO y sus jefes llaman «de desarrollo», necesitan el aval de los dueños legítimos de los territorios donde se llevarán acabo. Por ejemplo el Tren Maya, el Tren Transpacífico, la «reforestación» en la Selva Lacandona, los proyectos mineros y otros, representan todo aquello que nuestras comunidades indígenas rechazan porque son un paso más a su exterminio, a su completa aniquilación.
La farsa que vimos ayer pretende justamente esto: invisibilizar al CNI/CIG y al EZLN, a los pueblos indígenas que no comulgan con el gobierno de AMLO y simular que todos los pueblos indígenas de nuestro país apoyan sus proyectos de muerte.
Sabemos que para cumplir con el Tratado de la OIT que México ha firmado, se establece que las comunidades de los pueblos originarios tienen que ser tomadas en cuenta, informadas y respetadas si su decisión es la de no aceptar los proyectos que afecten a sus territorios y/o modos de vida. Las comunidades tienen derecho a votar o con sus métodos y formas decidir si lo que se les plantea les conviene.
Las comunidades y pueblos que forman el CNI han sido muy claras rechazando el plan de «desarrollo» que AMLO ha planteado. Por ejemplo el proyecto del Tren Maya, que se sometió a una «consulta» en la que solo se colocó una urna en los territorios de los pueblos indígenas que se verán afectados. ¡Sí, una sola urna! Seguramente si esto no hubiese sido una farsa, si se hubiesen colocado urnas en las comunidades, los resultados habrían sido distintos.
Es por eso justamente que la farsa de ayer les interesa tanto a los políticos en turno, porque tratan de «legitimar» un supuesto acercamiento y aval de los pueblos indígenas al Proyecto de Nación de Andrés Manuel López Obrador. Simulan y hacen un espectáculo que millones ayer aplaudieron. Entre la gente que ayer vio esto se quedará la idea sobre una «realidad» inexistente.
Hipólito Arriaga Pote NO representa a los pueblos, NO representa lo que piensan, lo que quieren y tampoco es nadie para avalar que se fracture el modo de vida de las comunidades. No son ni los modos, ni los tiempos, ni las formas que nuestros pueblos usan para la toma de decisiones. Lo de ayer fue una farsa, una estrategia propagandística de la llamada «Cuarta Transformación».

¡CUIDADO, NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR!

¿Recuerdan cómo firman los comunicados los compas del CNI?
Bueno, pues viene a cuento, porque lo que ellos buscan es la «Reconstitución Integral» de los pueblos. Y que nunca más se planee y se actúe sin ellos. La farsa de ayer no cumple ninguno de estos dos requisitos.

«POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS, NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS»…
Alberto Lerner

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: